NUESTRA

martes, 7 de junio de 2011

Maniobras orquestales en la oscuridad

Lucha cuerpo a cuerpo,
encarnecida y vibrante,
bebiendo el sudor del luchador contrario,
con la intención de debilitar su habilidad
o, quizas, por el placer de saborearlo



Sonrisas vencedoras 
seguidas de gritos sordos
empapan la arena del ruedo
que, a su vez,
enquista los movimientos certeros
del luchador caido,
vencido por si mismo



Qué gran noche la de aquel día,
ofrecida por la pasión y el deseo
de los luchadores, enamorados 
de su particular enfrentamiento

Hoy, con las primeras luces,
se ven los miembros desgajados
los cercos del liquido perdido
y las energias sesgadas por el desgaste

Dentro de un rato,
al caer la tarde,
volveran a verse
y retomaran la lucha

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