NUESTRA

lunes, 26 de septiembre de 2011

Atrapado en una fantasia agonizante

Atrapado, si, pero con una extraña percepción carcelaria
ya que la puerta está abierta y a mi alcance
y sin embargo ni siquiera la miro, ni la busco

Deduzco que no deseo finalizar lo que iniciamos
porque me atrae cual iman al hierro
y me duele cada destierro con creces

El compartir apenas un segundo en tu lecho
es la fantasía más anhelada
por hombres de toda índole
y yo, por contra, consigo empalagarla
y hacerla tediosa y rutinaria

Me alivia la certeza de grandes culminaciones,
de inolvidables faenas y merecidas ojeras
que, de vez en cuando, consumamos
encumbrándonos en invisibles pedestales

Y lo que agoniza es tu paciencia
que no mi empeño,
porque aunque cada vez es diferente
siento que queda lacónico en tu anhelo

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