No tienes derecho,
no lo hagas.
Me hieres con frágiles celos
que no tienen razón de ser.
Tu caso es una burda repetición del mío;
paralelismo con idénticas intenciones.
Aunque con una diferencia significativa:
jamás creo haberte maltratado.
Me dueles, pero reconsideraré.
Mil detalles pueden malinterpretar una sensación,
un agrio sentir.
Será una mala tarde.
Enfadados malhumores no conducirán mi navío,
arrastrándonos a orillas abruptas
donde naufragios son corrientes.
Firmeza en el timón y mente lúcida.
Tu camarote invade mi barco,
haciéndolo atractivo y valioso.
Subas o no, vacío esperará.
Lo sabes.
NUESTRA
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario