Pero tú qué te crees? Que no me dueles?
Cada segundo que te siento en otras manos,
cada ocasión que sospecho no ser el único,
cada pensamiento que me oscurece....
desaparezco.
Y sí, ya lo sé, no debo pretender exclusividad,
no tengo exención ni franquicia,
pero me atormenta este juego y deja de cautivarme,
me priva del deleite de lo que tenemos,
y me obsesiona.
La ira me toma y me lanza al vacio,
los celos muerden con crudeza,
duelo y por ende dueles.
Esto es lo que querías..
ahí lo tienes.
Mas no te preocupes (sé que no lo harás),
es un vaivén, quizás peligroso, pero sólo son altibajos,
llegan, se clavan y atormentan;
luego sangras, desinfectas y cauterizas.
¿Marcas? Sí, claro.
(muescas me gusta denominar a mí)...
Ya me conoces, se me pasa y me río de ello,
porque sé lo que soy y lo que significo para tí;
pero durante su infinitud, eterna, me rompen.
NUESTRA
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